… durante los estudios hago breves prácticas en varios restaurantes de Barcelona y en la pastelería Murià de Terrassa, aparte de trabajar en la cocina de casa los fines de semana. Leo todos los libros y revistas que puedo y asisto, siendo muy jovencito, a los primeros congresos de cocina. Al acabar los estudios, ejerzo como jefe de cocina del restaurante del Festival Griego 98 y seguidamente, junto con mi hermano Juanjo, como jefe de cocina y profesor en la Escola d’Hostaleria del Masnou. En este periodo (1999), y con 22 años, gano el XIII Concurso de Cocina para Jóvenes Cocineros de Cataluña, entregado en Sant Pol.

Después de tres años en Masnou, marcho hacia Madrid para fichar por el Grupo Vips de Madrid como chef ejecutivo. El 2001 vuelvo a Barcelona para asesorar gastronómicamente en hoteles y restaurantes e impartir clases de cocina en la Facultad de Dirección Hotelera de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Pero echo de menos la acción en la cocina y, en noviembre de 2002, mis padres, Juanjo y yo nos animamos. Transformamos el antiguo bar en Capritx, un pequeño restaurante para 20 comensales que abrimos sólo tres noches a la semana (jueves, viernes y sábado), tarea que compaginamos con nuestros verdaderos trabajos (de aquí el nombre del restaurante). El 2004 decidimos abrir el restaurante a tiempo total y yo me dedico exclusivamente a él. Durante este periodo conseguimos varios premios locales y comarcales, entre ellos el Premi Cambra 2006 a la Innovació. Son premios muy importantes que nos ayudan en momentos complicados a continuar luchando.

Ese mismo año somos miembros fundacionales del colectivo Cuina Vallès, un grupo de restaurantes del Vallés Occidental que decidimos defender y promocionar la cocina de nuestro territorio. Juanjo deja Capritx el 2008 para emprender nuevos proyectos gastronómicos: Colmado 1917 y La Picoteca. El 2009 tienen lugar dos acontecimientos decisivos: soy nominado a Cocinero del Año por el Forum Gastronòmic de Girona y por el Periódico de Cataluña (con todo lo que supone mediaticamente), y entra como responsable de sala mi mujer, Sònia, pieza clave en la estabilidad del restaurante. Durante esta época nuestra cocina y nuestro servicio van cogiendo forma y personalidad.

La reflexión constante sobre los productos que utilizamos nos lleva a coincidir con del movimiento “Km 0”, que defiende la utilización de alimentos con sentido común y respeto por el medio ambiente.

En 2010 me hago cargo de la restauración del Hotel La Mola (un espectacular oasis de tranquilidad entre Terrassa y Sabadell), y recibimos una estrella Michelin. Hoy, sólo esperamos ser mejores que ayer.

artur martínez